¿Está la Argentina en guerra con Irán? Si es por las declaraciones y las acciones del presidente Javier Milei y de su gabinete, la respuesta es un claro sí.
Milei aspira a que el fuerte acercamiento que ha puesto en práctica con Estados Unidos se transforme en una política de Estado que derive en una alianza estratégica, es decir, en un acuerdo que ate los intereses más esenciales de la Argentina a los de los Estados Unidos. Con el peso relativo de ambos estados en juego, es claro que primará la agenda que emerja de Washington por encima de cualquier consideración desde Buenos Aires.
Eso ya está sucediendo ahora. Luego de la firma del acuerdo comercial que obliga a la Argentina y beneficia a EE UU, ayer, el presidente argentino firmó una iniciativa de Donald Trump, el Escudo de las Américas, que militariza la seguridad interna de los países en nombre de la lucha contra el narcotráfico.
La firma de este documento fue la puesta en escena de otro compromiso previo del que fue protagonista el ministro de Defensa argentino, el general en actividad Carlos Presti, quien integró al país a la “coalición de seguridad hemisférica contra el narcoterrorismo”.
Ambas iniciativas forman parte de una línea de acción política que fue delineada en la Estrategia de Seguridad Nacional trumpista de diciembre pasado y en la posterior Estrategia de Defensa Nacional, de dos meses atrás.
Hay que recordar que el entonces presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, fue secuestrado por las fuerzas armadas de EE UU para enfrentar cargos en la justicia de Estados Unidos por narcotráfico y lavado de dinero.
El acuerdo estratégico con EE UU que delineó Milei en su discurso del 1 de marzo tiene un foco concreto: la entrega de las responsabilidades del control de las aguas argentinas en el Atlántico Sur a Washington. Al igual que con el «Escudo de las Américas», la entrega del Atlántico Sur apunta a enfrentar a China. Y China también es, en el caso de EE UU, el objetivo final de la andanada contra Irán, que Milei ha saludado fervorosamente.
«En el ataque a Irán han confluido los intereses de Estados Unidos con los de Israel, pero son de diferente naturaleza. Mientras que para Israel se trata de un problema existencial, para Estados Unidos se trata de golpear a China», explica Víctor Bronstein, experto en temas de energía y director del Centro de Estudios de Energía, Política y Sociedad (Ceepys).
Irán es un aliado muy importante de China, que ha comprometido inversiones en infraestructura por 500 mil millones de dólares una década atrás. «China considera a Irán un aliado importante en su estrategia de la ruta y la seda para llegar a Occidente. Irán es una escala importante de esa ruta», agrega Bronstein.
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fuente: tiempo argentino